30 de noviembre de 2011

Desiertos y espejismos


Hay un chaval que visita a alguno de mis vecinos, solo se que viene y va, y que su palabra de paso es “¡soy Kevin!”. Otras veces simplemente está sentado en la entrada, eso sí siempre acompañado por su mp3, iPod o lo que sea, a veces me pregunto si éste se le cayera al suelo ¿seguiría funcionando Kevin? ¿seguiría moviéndose con esa agilidad escurridiza de los quince años o tal vez se quedaría cristalizado en el aire a media zancada?

El otro día me entraron ganas de saberlo.
Ambos esperábamos el ascensor, él con una especie de reggaeton o algún ritmo similar latino a todo meter (por alguna inescrutable razón ese día decidió dejar los pinganillos en casa y compartir su música con todo el barrio), y yo con mis cuatro repletas bolsas de la compra.
“No será capaz de entrar con eso encendido dentro del ascensor" -pensé -"no será capaz, que estamos hablando de 1,20 m2 y poco más”.

El hecho de que tuviésemos que abrir la puerta yo y mi compra valiéndonos de múltiples contorsiones ya me indicó que no debía hacerme grandes ilusiones pero qué quieren aún albergaba un rayo de optimismo, ilusa que es una.

Y Kevin entró, con toda su valiente pachorra y su banda sonora inmisericorde. Increíble pero cierto. Hay otros mundos pero están en este.
¿Pues creerán que la mirada de reproche no funcionó y fue necesario verbalizar mi disconformidad e instarle cortésmente a que apagase y/o bajase esa arma decibélica?
Vale puede que mi umbral del dolor al sonido se acerque más al de las cobayas que al de un humano normal pero invadir el espacio auditivo ajeno de esa manera podría considerarse una forma de agresión.

En su mirada no observé ningún atisbo de insolencia o rebeldía de cachorro humano, más bien a juzgar por su expresión de empanamiento en fase casi REM ni se le había ocurrido que tal cosa pudiera ser molesta. Y me cuesta dilucidar cual de las dos actitudes resulta más preocupante.

Qué hubiera hecho si la cortesía no hubiera funcionado es de esas cosas que quedan en el limbo de las respuestas, al fin y al cabo un chorizo curado puede considerarse un objeto romo y contundente ¿verdad?

A veces no somos capaces de comunicarnos ni percibirnos siquiera al nivel más elemental.
Cómo haremos con esas certezas que no pertenecen al mundo de la razón, esas que nos vienen dadas y solo es posible vislumbrar entre la introspección más absoluta y la visión panorámica de la última fila, certezas por fin, que no se si nos confirman pero sin duda nos conforman quizás mucho más que cualquier otra realidad consensuada.
La dificultad radica en la imposibilidad de traducir esas certezas al lenguaje habitual sin que resulte corrompido y banalizado su contenido, en eso al mismo tiempo radica también su indestructibilidad.

19 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Un adolescente a los demás, porque no hay demás en su mundo.

Y mucho menos una señora (lo siento) que sube con la compra.

¿Su música? ¿Cómo va a molestarte su preciosa y maravillosa música?

Si él podría oír (probablemente lo haya hecho) la misma canción una y otra vez, una y otra vez.

pd. Mi vecinito hace lo mismo, pero aderezado con portazos cada vez que sale de su casa. Una tarde conté cinco en dos horas.

Lo que no sé es a dónde narices iba, supongo que había quedado con el Kevin.

Sonja dijo...

jaja! sí claro, imposible tenérselo en cuenta, quien no ha pasado por ahí antes, seguramente debió pensar que debía darle las gracias por por ese hilo musical tan selecto.

Sergio dijo...

Cuanta gente acompañada se siente literalmente sola, sin nada que compartir, recibir, decir o callar.
La comunicación es vital y la música es un medio esencial para hacerlo, pero sin perder jamás la palabra, a muchos jóvenes los aisla.

raindrop dijo...

La educación (la buena) empieza a resultar un bien muy escaso. Pero por adolescentes y también por gente no tan adolescente.
La buena educación tiene que ver con la consideración y el respeto, por uno mismo y por los demás. Y esto se ha acartonado tanto con el tiempo que unos observan las formas fracasando en el contenido, mientras que otros pasan de ambos.

besos

Sonja dijo...

Hola Sergio bienvenido, desde luego ¿cómo concebir la comunicación sin la palabra? y sin embargo a veces no parece suficiente.

Hola raindrop, pues sí, "acartonado", es una buena palabra, falta alma a veces, deberían poner menos educación para la ciudadanía y más Confucio.

Homo libris dijo...

Un conocido, hombre tan mayor como sabio y comprometido, nos decía en una ocasión que en la urbanización donde había ido a vivir con sus hijos iba a ser necesario impartir un curso sobre lo beneficioso que es decir "buenos días" a tus vecinos.

La educación se va perdiendo y, aunque no sea siempre a cambio de la insolencia, en demasiadas ocasiones la pérdida viene acompañada por un inquietante adocenamiento.

No he podido evitar reírme imaginando la entrada. Claro, que ha sido un reír para no llorar.

Un saludo.

José Antonio del Pozo dijo...

pues me gusta mucho la gracia y desenvoltura con que has contado esta peripecia casi doméstica que tanto sentido a la vez encierra: reconocer al Otro, distancia, respeto, curiosidad. Muy bien.
saludos blogueros

Sonja dijo...

Homo libris, bueno a cambio tengo que decir que ayer un señor enorme me dejó pasar primero en la cola del bus (que tampoco tenía porqué y para los malpensados llevaba abrigo largo), no vamos a contar solo lo malo.
Pero sí, lo que pasa es que los adolescentes tienen cosas demasiado vitales en las que pensar supongo.
Pero vamos que el delito no deja de ser una pérdida de educación extrema, por tanto no estaría de más cuidar los pequeños detalles.

Muy buenas Jose Antonio, es usted generoso muchas gracias, saludos!

Blog A dijo...

Un día mi hija me dijo, mama no soporto que los vecinos me pregunten por la notas en el ascensor .. y ahora yo se lo pregunto a todos los adolescentes que me encuentro y no dicen ni buenos días. :)
Mi hija no saludaba y vivo en el noveno y mi vecino del 8º fue desde el 0 al 8 diciendo hola Alicia, hola Alicia, hola Alicia ...

Sonja dijo...

Bueno hay algunos adultos con poca vista también eh? preguntar por las notas...

JOAQUIN DOLDAN dijo...

fue como escuchar a mi hijo

Sonja dijo...

Bienvenido Joaquín, saludos para usted y su hijo

José Antonio del Pozo dijo...

gracias por seguir il mio blog, sigo yo ya también el tuyo, tan interesante.
saludos blogueros

Jackelyn dijo...

Me parece muy interesante tu blog, Si me lo permites me quedo por aqui para seguir leyendo, Un abrazo desde Puerto Rico,

Sonja dijo...

Gracias José Antonio y Jackelyn

Diótima dijo...

El otro día en la cola del super dejé pasar a un chaval sospechoso de todo lo anterior; es decir, aún con cascos se escuchaba música rompetímpanos, pinta de guainay (sea lo que eso signifique) con un bollicao y una lata de refresco cola. Le miré y le invité a pasar por delante de mí, al fín y al cabo tenía mi carro lleno y él solo dos elementos. Mi sorpresa fue que no paró de darme las gracias educadamente y con gran sonrisa y tratandome de usted.

Por otra parte y si que a nadie se sienta ofendido, este no es país para Kevin, ¿qué nombre es ese?

Ricardo Miñana dijo...

Interesantes reflexiones,
que tengas una buena semana.
un abrazo.

Maeglin dijo...

Ay, hija de mi vida!! Bienaventurada tú que puedes prescindir de Cercanías y de Metros. Los Kevin y las Gladys ametrallan sonoramente y perrean el vagón que tiene la mala suerte de hallarlos.

Sonja dijo...

Hola Diótima menos mal que no todas las sorpresas son malas, Kevin pues ya sabes es cosa de la nueva savia que llega de fuera, al fin y al cabo estos jovencitos mantedrán el país en nuestra vejez así que será mejor cuidarlos.

Gracias Ricardo igualmente.

Maeglin te alabo el autocontrol, fijaté yo prefiero que se fumen un puro en mi cara que me sometan a una sesión de reggaeton