29 de diciembre de 2011

Copito de nieve, o el tontito del copón


Desde luego hay que ver cómo se ha puesto de moda el esoterismo en el cine infantil, una va a perder la tarde esperando ver una película más o menos aburrida con el secreto e inconfesable deseo de poseer un casco de minero para leer subrepticiamente en el cine y resulta que termina haciendo un máster entretenidísimo sobre amuletos, talismanes, fetiches y demás iconos curiosos.

Por cierto que en las series americanas enciendan las lámparas a plena luz del día dentro de las casas ya lo había asumido como una excentricidad yanqui pero ¿ahora aquí también se lleva eso?


Veamos la historia va de un mono llamado Copito de Nieve que como todos deducimos y su propio nombre indica es blanco, lo adopta temporalmente una familia que tiene una niña con la que va a congeniar mucho pero al cabo de unos meses tendrá que ir al Zoo y eso de ser blanquito le supondrá una serie de problemas de adaptación.
A pesar de que la niña hace lo que puede y hasta le da una mochila con yogures de cristal que así pesan más (no se ve pero todo el mundo sabe que son Danones) y una bola de nieve con un pináculo de la Sagrada Familia, Copito es ante todo un mono algo mastuerzo e impaciente.
Y es que al segundo día comprende que eso de la adaptación gradual no está hecha para él y todo porque papá gorila le pega cuatro rugidos por ser blanco, recién llegado y por intentar besar a su hija mientras hacen una pirámide con los vasos.

Así pues nuestro primate decide que la única salida es volverse marrón como los demás, algunos a eso le llamarían intolerancia al fracaso, ausencia de habilidades sociales o falta de autoestima.

Lo siguiente que sucede es que Copito en su larga y melancólica desesperanza, su particular atravesar el desierto de un día y medio, encuentra un folleto donde se habla de la "Bruixa del Nord", la ilustración muestra a la típica bruja nariguda con un ojo en el sombrero (¿?) dentro de una calavera y más abajo de forma un poquito ya redundante otro enorme ojo dentro de un enorme triángulo que irradia (esto empieza a ser un clásico) y entre serpientes la frase "Haz realidad tus sueños" (o algo parecido, la verdad no se me había ocurrido antes lo de la magia negra para solucionar los problemas, debería ver más películas infantiles).

Entonces es cuando Copito ve la luz, o algo así, y decide escapar del Zoo para ir a visitar a la bruja con la intención de pedirle que le vuelva marrón, es decir, así podrá volver y ser feliz...sí, en serio, ni se le ocurre por el camino desviarse y pirarse a los bosques del Parque Güell o al Montseny o qué se yo comprarse un tinte en el Mercadona, o ya puestos pues pedir una isla para él solo...el mono quiere ver a la bruja para ser marrón y punto, ya digo un poquito limitado él.

Una serie de amigos animales y humanos, animados y reales, le ayudarán, socorrerán, se meterán en líos y estarán a punto de morir gracias a él no sin antes correr una serie de aventuras más o menos absurdas y visionar toda clase elementos exóticos, sortilegios, tréboles de cuatro hojas a tutiplén, herraduras, ojos para evitar el mal de ojo, patas de gallina, cuernos, cruces, manos de Fátima, candelabros, ventiladores etc...

Otro valor interesante de esta película es el de que con dinero se consigue sino todo bastante.
Hay un niño empollón que no sabe ya el pobre cómo hacer para que la niña protagonista le mire con buenos ojos, da igual lo que haga va cosechando desprecio tras desprecio, hasta que le paga la entrada al Zoo porque ella está sin blanca, entonces, surge el amor, como se ve muy bonito y edificante, el valor de la amistad y todo eso.

Al final consiguen llegar a la casa de la bruja que está en el Parque Güell (porque sí en la película está la enseñanza de "no te subas a los coches de desconocidos" pero la de "no te metas en la chozas de la brujas" esa no) que se caracteriza por ser verdaderamente espantosa y lo comprobamos gracias a unos primerísimos planos, y cuando ya todos los adultos estábamos a punto de potar las palomitas de puro asco y los críos tenían el grito asomando en la campanilla entonces ¡tachán! va se quita la careta y es Elsa Pataky (las manos tardan un par de imágenes en dejar de ser garras con lo que queda un poco raro), epítome de belleza actual y en plan zíngara relamida a la que le va la pasta cosa mala.
Claro entonces es cuando el espectador se supone que debe comprender, contraviniendo a todas las historias pretéritas escuchadas en la penumbra de la habitación que eso de las brujas malas y feas es un mito, que no, que en realidad son guapas y buenas.



Aparte de los antes universales valores mencionados la moraleja principal es que no hay que rechazar al diferente.
Siempre y cuando el diferente no sea un gafe asqueroso por supuesto, ese es el caso del malo, un coleccionista de talismanes que no consigue evitar su mala suerte y al que nadie se le acerca, y luego encima se extrañan.
Pues el señor este con una cicatriz en el ojo derecho y acento francés con un nombre tan exótico como Luc de Sac mirando un día un libro de hechizos (con un ojo dentro de una figura geométrica en la portada por supuesto) resulta que encuentra uno mediante el que la mala suerte se puede deshacer arrancándole el corazón a un mono blanco (yo es que desde "El templo maldito" y la sopa de sesos de mono ya no oía cosas así). Que estamos hablando de una película navideña para retacos de un metro por dios, supongo que hay que agradecer que omitiesen lo del rito satánico.

Y en fin, después de todo el rollo y estar a un tris de palmarla todos Copito al final consigue comprender que no es importante eso del color, pa haberlo matao.
Y luego va y derrama toda la poción mágica que podría oscurecerle en el suelo ¡en el suelo del zoo! ¡en su habitat concretamente!¡cosa así de medio litro!
Que os digo que con una mínima gota se ve como una flor se vuelve marrón negruzca imaginaros, inexplicablemente eso no lo sacan porque ese final debe debe estar censurado pero yo creo que en algún Concilio Extraordinario Animal a Copito lo debieron emplumar y lanzar al foso de los leones, como mínimo.

Pero vamos en el final comercial, al menos hasta donde se cuenta, todos se hacen amigos, el gorila patriarca con la mala uva que gastaba decide aceptar al novato por la sólida razón de que él se acepta a sí mismo (valiente chorrada para transmitírsela a las mentes en formación), por el valor de su hazaña para intentar ser querido, por iniciarse con la bruja y sobretodo por sentido del ridículo ya que los espectadores le increpan y le afean la conducta, todo lo cual no deja de ser otra rica transmisión de valores en ráfaga, no siendo el menor la megaimportancia de sentirse aceptado por el grupo a la vez que la apología del inmovilismo.

Y el despunte de inteligencia que demostraba al principio papá pedazo de gorila al mosquearse por ser observado como un mico por los visitantes y el fotógrafo pesado, resulta que se transforma en un lelo cantar y bailar para ellos como si le fuera en ello la vida y su razón de ser, y así es como Copito consigue llevar la antorcha de la idiotez a sus semejantes y todos son felicísimos haciendo el mono, el blanco y los negros.




Nótese al principio el detalle de la palabra Zoo y la hortera mariposa de la televisión

Para ser justos la combinación de personajes animados y reales es buena y la ambientación en la Barcelona de los años 60 también, al menos para mi gusto, todo lo cual no compensa el resto.




10 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Es que el físico no importa, sobre todo si eres Elsa Pataky.

Pues estoy deseano verla y después me la compro en dvd, y me compro la mochila.

raindrop dijo...

Oh, qué bonito.
Guionistas con problemas personales sin resolver, tratando de autoconvencerse de no sé sabe muy bien qué.
Típico.

Ya te dije que cada vez voy menos al cine. Pero, claro, motivos tengo.

Feliz 2012 :)
besos

José Antonio del Pozo dijo...

fantástica tu ironía para desplumar el copita. Muy divertida crítica
saludos blogueros

Sonja dijo...

Loque, no olvides la bolsa de la merienda, imprescindible para ser "popu".

Hola raindrop, no si tienes toda la razón, a los niños recién destetados deberían dejarlos un poquito en paz.

Gracias D. Jose Antonio, saludos!

Y feliz 2012 a todos

José Antonio del Pozo dijo...

gracias sonja,hoy continua jimmy

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador blog el tuyo, un placer haberme pasado de nuevo por tu casa.

Saludos y feliz viernes.

Sonja dijo...

Gracias Hiperión, feliz y prolífico día de Reyes.

Maeglin dijo...

Tenía pinta de que en una sopciedad del siglo XXI esta película hubiera sido directamente en DVD-Blue Ray pero en fin. Nos puede el ego y el amor paterno por nuestras obras cienmatográficas.

Sonja dijo...

Pero si yo quería ver Alvin y las Ardillas, pero estaba lleno claro.

Blog A dijo...

Tienes razón con lo fácil que es ir al mercadona a por un tinte, vale que hay que hacer la raíces cada 15 días, pero andar de brujas por ahí a la brava.
Lo cierto es que cuando somos críos tragamos de todo
No se si es la historia de copito o la de Michael Jackson pero me he reído un rato.